Carta a SEDENA México

Atención de la Secretaría de la Defensa Nacional:

Con absoluta humildad y respeto a las honorables fuerzas armadas de los Estados Unidos Mexicanos; Ejército y Marina Nacional, nos permitimos solicitar y agradecer su atención a la presente; una carta de un simple ciudadano, sin rango ni título, sin mayor pretensión, espero que al final de la misma, hablar de “nosotros”, nos incluya a todos como uno solo.

Los Mexicanos reconocemos y estaremos por siempre en deuda por su invaluable entrega al servicio de la patria en los momentos más difíciles, por hacer mención de dos ejemplos, en tragedias como las sufridas durante los terremotos del 19 de Septiembre, tanto de 1985 y del 2017. De no ser por ustedes, las pérdidas humanas sufridas serían aún mayores e inimaginables.

Son incontables las situaciones similares en las que han contribuido a que México se mantenga en pié.

A ese México al que pertenecemos todos, unidos bajo la única bandera, bajo los únicos símbolos patrios que por ninguna circunstancia habrán de dividirnos.

Reconocemos también, que la historia de nuestras fuerzas armadas ha sido intrincada, antes y después de forjarse la constitución de 1917, y es gracias a esa historia, que hoy contemos con un país que ha contado con paz y libertad; con errores y aciertos, altas y bajas, pero paz, y libertad al fin y al cabo.

Es en esta constitución que se consolida la sabia separación del poder político y la milicia durante el periodo de 1940, hasta que en 1968 México vivió una de las épocas más oscuras y de la que debemos aprender: Por intereses políticos, se perdió de vista esa separación… La matanza de 1968 dejó un evento que no se olvida, y no habremos de olvidarle, y dejó más que un mal sabor de boca tanto a civiles como a las fuerzas armadas.

Ese duro aprendizaje forma parte del camino que gozáramos de paz, y la visión de unas fuerzas armadas inteligentes y entregadas, un ejército en pro de la patria, del ciudadano, de rescate, de reconstitución… de servicio para todos.

La solicitud precisa de esta carta; con la cautela que nos merece a todos tomar ante la postura del gobierno actual, es la siguiente:

1.- Tener en cuenta el juramento que hizo cada miembro de las fuerzas armadas, el juramento por defender a la patria, y recordar que está la patria por encima de cualquier figura o finalidad política.

Las fuerzas armadas no deberán servir a las finalidades de un presidente o partido político, que vislumbra la posibilidad de voltear sus armas en contra del pueblo cuando éste manifieste inconformidad, cuando éste, procure y exija. Y el mismo trato digno que la constitución le ha otorgado a la libre manifestación y al derecho, para cualquier ciudadano, de tomar la decisión democrática de apoyar, permanecer neutral, o de decidir ser oposición.

2.- Tener mesura en el trato con el pueblo, reconsiderar si las tareas que el gobierno en el poder proceden con legalidad y justicia, ante la constitución, aquella que estuvo vigente cuando ingresaron al poder. Misma constitución a la que juró cada miembro de las fuerzas armadas proteger.

3.- La petición, humilde, en todos los sentidos, de no permitir que les conviertan en instrumento a conveniencia del gobierno, y tomar en cuenta que el mismo pugna por el desmantelamiento de las instituciones que forman parte de los cimientos de nuestro México.

México es Grande; Fuerte y resiliente, en mucho, gracias a ustedes, y por lo mismo, México les necesita.

México es más fuerte que cualquier terremoto, que cualquier presidente, cualquier gobierno: Ustedes han sido parte de ello.

En México vive la familia de cada uno de sus integrantes; queremos un México no solo con la capacidad de reconstituirse, sino de prevenir y reconocer cualquier amenaza. En México viven ustedes, vivimos nosotros… vivimos todos.

La situación actual vislumbra esa amenaza, con resultados, no especulaciones.

Se ha escuchado por primera vez a la Policía Federal exponer ya los atropellos que comete este gobierno contra ellos, y la respuesta del presidente ha sido “No me preocupa, ni me ocupa; porque no tienen razón”

El mismo presidente al que se le escuchó decir que “Si por él fuera, desaparecería al ejército, y lo convertiría en su guardia nacional – que México no necesita ejército.”

Esa es la importancia y atención que hoy da el presidente de la república a quienes diario sirven y han arriesgado sus vidas. Esa es la misma importancia que dará – pueden estar seguros – a cualquier persona que haga lo mismo mientras sirva para sus fines, y no a los del pueblo.

Ustedes han hecho patria en cada rescate, y en su afán de servicio. En ese servicio a una patria que tiene una constitución, y que el partido en el poder, sigue pisoteando.

Nadie como ustedes para entender cuando un evento merece solemnidad y forma, y han visto ya a un presidente que hace uso de las comunicaciones que ha decretado como oficiales, dedicar horas y más horas, para hablar de su deporte favorito; mientras que tan solo dedica minutos cada vez que México ha sufrido una masacre, y menos aún cuando se ha perdido la vida de un integrante de sus filas, para él, son ahora “recursos”, sin ningún respeto por lo que ustedes representan para todos nosotros.

Sin más por el momento, los Mexicanos quedamos de ustedes, a sabiendas y tranquilidad de que sus acciones serán congruentes con el bienestar que han brindado durante años, y que no permitirán que se manche la imagen que por generaciones completas han construido y que con tanto respeto y admiración han forjado en todos nosotros.

Atte. 1 Simple ciudadano

ANEXO 1
SEDENA, escucha

SEDENA, escucha: Los gritos o silencios con los que se han ido ya tantos mexicanos que en ti confiaron, creyendo que protegerían a México, a la constitución, y que contarían en una institución comprometida a cuidarles.

Hoy, de quienes se han ido, sin necesidad, sólo queda su silencio; y al “frente” del país, un mandatario tranquilo e indolente, que ha convertido a nuestro Palacio Nacional, en su hogar.

Un “presidente” al que le preocupa y ocupa más el béisbol y nada más. Un “presidente”, al que sus seguidores, que tampoco les interesa el bienestar de la patria que ustedes defienden, prefieren llamar “comandante supremo”, a ciegas, ya sea por las falsas promesas que ya quedaron en evidencia, o por un resentimiento que es una “cualidad” que no debería jamás unirse al título de “Mexicano.”

SEDENA, escucha:

Más de 30,000 muertes en menos de un año, y otras tantas que no son contabilizadas por la absoluta negligencia en la política de salud.

Crecimiento económico Nulo, que incrementa el desempleo, en presente, y porvenir – aumentando así en un círculo vicioso y perverso, la inseguridad y violencia que es a ti, SEDENA, al que te tocará combatir.

Operativos que vienen del mandatario, y que al realizarlos a su capricho, eres tu, SEDENA, quien queda como culpable porque el gobierno no tiene la mínima intención de aceptar su responsabilidad.

SEDENA, escucha:
No seas instrumento de un “presidente”, así, entrecomillado, ya que no ha mostrado el tamaño ni la investidura; la responsabilidad ni la cordura; o siquiera los valores y moral que merece el título, y menos aún, el respeto que de debe a cada joven de tus filas.

SEDENA, escucha:
es la petición de quienes vivíamos en un México con muchas fallas, pero nunca tan inseguro, tan dividido… tan enojado.

Un México que sabía, que portar el uniforme era razón de orgullo; no como pretende el gobierno, que éste sólo manifieste el servilismo que cada día exige más el gobierno, que con total frialdad minimiza tus pérdidas en números, de ellos que para ti, antes tenían nombre.

SEDENA, escucha:
Millones de Mexicanos hoy sabemos el rumbo de este gobierno, y no es necesario especular, simplemente ver hasta donde nos ha traído en menos de un año.
Esos millones que pedimos regrese la paz, mientras ese “presidente” buscará exigirte por todos los temas fallidos de los que él no se ha responsabilizado.

¡SEDENA, ESCUCHA!

Te necesitamos al lado de tu México, del país al que por generaciones has ayudado a que se mantenga en pie.

ESCUCHA, antes de que más Mexicanos se conviertan en enemigos de otros Mexicanos, y al paso del tiempo, en una milicia contra su pueblo, y al pueblo contra su milicia.

SEDENA, no permanezcas en silencio, México te necesita ahora más que nunca.